La reforma de cuatro meses ya lleva casi nueve (y aún queda)Mi cama, mi cocina. Mi ropa y mis zapatos. La manta fresquita. Mi lavadora que canta. Mis velas e inciensos. Privacidad. Entrar y salir sin tener que dar explicaciones. Sin reglas de limpieza incoherentes ni armarios llenos de cajas vacías. Abrir las ventanas. Meter lo que quiera en el frigo. Saludar a las arañas por la noche cuando no puedo dormir y bajo a hacerme una infusión. Improvisar un cambio en el menú un día cualquiera. Las estrellas. El SILENCIO.
Mi ritmo.
Ni siquiera pido la piscina. Sólo un espacio donde no sentirme continuamente observada. Donde no tener que esconderme.