martes, 27 de julio de 2010

Hasta los mismísimos de todo

mood:  Enraged, como en el WoW

Qué bonita la entrada anterior, ¿verdad? Es lo que tiene la tranquilidad de volver después de una semana de viaje y estar sola en casa. Entre que llegué a las 0.30, coger el búho para volver, que no funcionasen los ascensores (7 pisos y mi maletón, ahí es na), dar el agua, abrir ventanas, pijama y portátil con internet... pues eso, me dieron las 2. Y me fui a dormir con mi pañuelo sin preocuparme de nada más.

Lo malo fue al despertarme.


Arresuuuuuulta que estamos de obras en casa. El salón era grande con forma de L, y mis padres decidieron separarlo y meter la terraza para tener otra habitación. Hasta ahí lo normal. La cosa es que, un día, mi padre me dice por teléfono que me han puesto otro enchufe en mi cuarto y blablabla... Gracias por preguntar antes. Sólo me mosqueo, pero ahí se queda.

Cuando lo vi... Ay cuando lo vi.

Un ataque de histeria en toda regla; menos mal que estaba sola en casa porque si no mato a alguien. Como cuando cortaron los marcos de las puertas en el cuarto de mi hermana, casi le da un chungo al ver cómo se lo habían dejado todo lleno de serrín, sólo que yo no he tenido duendes que me limpiasen ha habitación y la dejaran tal cual estaba. Valu me ha dicho que, en cinco años, es la primera vez que me ha visto decir tacos "gordos" (y eso por el messenger, lo que dije en voz alta se lo perdió).
Aparte de lo antiestético que es ver dos enchufes en vertical, resulta que abrieron la roza de la pared sin tapar nada primero. Mis peluches mal puestos (¡mi pobre Pérez!), el dragón manchado de escayola...

Pausa. Larga pausa. Es que lo pienso y me bloqueo de pura rabia.


Se limitaron a desatornillar el mueble de la pared y moverlo. Las plumas blancas del atrapasueños se habían vuelto grises. Dejé un montón de folios sueltos encima de la mesa y tuve que limpiarlos de uno en uno. Las máscaras, que una es de terciopelo y la otra de papel. Las acreditaciones de diez años de Benagalbones enredadas en la mesa. Las figuras con recovecos y mis libros (¡mis pobres libros!) llenos de mugre. Los sombreros y la copa de los 25 años. Ni se molestaron en cerrarme el estuche, todos los bolígrafos pringaos. Y me jode muchísimo ver los muebles del salón bien precintaditos y con cinta de carrocero tapando todos los huecos mientras yo tengo polvo hasta dentro de los cajones. A saber si la radio sigue funcionando. Hasta me dejaron el cable de una lámpara pillado detrás del mueble, he tenido que desatornillarlo de nuevo para poder sacarlo.

Aún insinúan que la culpa es mía por irme de viaje...


¡La obra era en el salón, mecagüentó! ¡¿A qué teníais que venir a tocar nada aquí?! Es mi cueva, son mis cosas, ¡¡y no las toca nadie!! Y si ya te lo he dicho una vez y no quieres volver a verme entrar en frenesí, ¡¡¡FUERA DE MI CUARTO Y DÉJAME EN PAZ!!!

2 comentarios:

  1. El 27 julio de 2010, a las 23:06, Lara escribió:

    Pues sí que es una putada que te dejen la madriguera hecha un asco. La mía lo esta, pero al menos es por mi culpa :)

    Lar

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    1. El 28 julio de 2010, a las 08:20, yo escribí:

      Y no te digo que la mía no lo estuviera, pero al menos no a esos niveles -.-
      Limpié sólo las cosas delicadas y las guardé, ya haré limpieza a fondo cuando se vayan los albañiles...

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